En estos días la palabra bancarrota ya no es mala palabra como era en los días del pasado. Nosotros como hispanos tradicionalmente hemos sido muy orgullosos de cumplir con nuestras responsabilidades financieras, casi al punto de que no comemos por pagar la deuda que debemos.

Pero tenemos que entender que llega un tiempo donde las deudas están tan altas que ya no podemos aguantarlas, y es cuando nosotros tenemos que pesar lo negativo y lo positivo para tomar una decisión que beneficie a nuestra familia además de nuestro bienestar psicológico y físico.

Ya que sabemos que muchos de nosotros nos enfermamos simplemente por la preocupación y las llamadas telefónicas de nuestros acreedores presionando a nuestra familia.

La bancarrota es una de varias soluciones para el problema de deudas que están fuera control. Cuando uno somete una bancarrota en la mayoría de casos usted va a poder liquidar sus deudas completamente, esto es, no va a tener que pagar el dinero que usted le debe a todos esos acreedores, en la mayoría de los casos usted no corre el riesgo de perder su casa ni sus carros.

La bancarrota también se aplica inmediatamente para demandas que ya existen contra usted, ordenes de juicio donde le están sacando el dinero de su trabajo o para desalojos de hogar por rentas atrasadas. Naturalmente sí le afecta su crédito, pero usted simplemente comenzaría a restablecer su crédito, y en poco tiempo usted tendrá su crédito re-establecido que le permita aplicar para préstamo de casa y de carro sin ningún problema.

Considere sus opciones antes de comprometerse a entrar en un plan de pago que va a requerir que usted pague una deuda exorbitante con un interés muy alto durante la mayor parte de su vida simplemente porque usted piensa que no tiene otras opciones o porque usted piensa que está forzado a pagar de cualquier manera. Debemos de abrir los ojos e informarnos adecuadamente antes de hacer cualquier decisión que pueda afectar a nuestras familias y a nuestras vidas.